lunes, mayo 25, 2009

FILOSOFÍA ALEMANA (HEIDEGGER II)

Para Heidegger el ser es algo distinto de la esencia. La esencia es el ente, pero no es el ser. Esta diferencia entre el ser y el ente es lo que Heidegger llama diferencia ontológica. No solo las realidades, sino incluso las esencias de Husserl, pertenecen al dominio de lo óntico; las esencias de Husserl son , pues, para Heidegger, nuevas "generalidades ónticas".
Solo el ser es lo ontológico, y, recíprocamente, lo ontológico concierne al ser en su diferencia con los entes. El sentido del ser es el problema radical de la filosofía; su objeto formal es el ser y no el ente. La filosofía es pura y simplemente ontología.
Husserl había llegado a las esencias ónticas mediante una reducción trascendental de la realidad fáctica, mediante una trascendencia que nos ha llevado de todo lo real a su esencia. Pero este acto no es suficiente, porque el ser no es una cosa o esencia más. El ser es siempre y sólo ser del ente. Por consiguiente, hay que prolongar, en cierto modo, la trascendencia en una línea distinta, la trascendencia que nos lleva de todo ente al ser. Para la constitución del ser ante nuestra mente, el tiempo desempeña también una función constituyente; en él se constituye el sentido del ser. El ser y el tiempo, en su unidad radical, se le convierten a Heidegger, pues, en la estructura del problema ontológico.
Para Heidegger la comprensión del ser es el acceso a todo ente. El hombre es un ente en cada una de cuyas acciones trata de ser de una manera o de otra; cada una de sus acciones se ejecuta, pues, con vistas al ser que se va a ser. Este "en vista de" es justo la comprensión del ser del hombre mismo. Y en esta comprensión va envuelta, por tanto, de una manera imprecisa y pre-ontológica, la comprensión del ser. De ahí que el hombre es el ente que consiste en que le es presente (Da) el ser mismo (Sein). Por esto el ente humano es lo que Heidegger llama Da-sein. El hombre es, pues, aquel ente cuyo ser consiste en la presencia del ser. Por esto no puede entenderse el ser desde el hombre (es el error de toda la antropología filosófica al uso), sino que ha de entenderse al hombre desde el ser, pues el hombre vive con vistas al ser. El hombre es lo que es por y desde el ser. Ahora bien: ser, sistere, desde (ex) algo, es justo lo que se llama ex-sistencia. La esencia del Dasein es, pues, ex-sistir desde el ser, existir con vistas a ser su ser propio para ser sí mismo. Aquí existir no significa el hecho de tener existencia real, sino que significa el modo como llega el hombre a ser lo que es. El hombre no puede caracterizarse ni por tener existencia real ni por ser lo que es, sino por el modo como en lo que es; esto es, existiendo. En definitiva, el hombre como ente es Dasein, y el ser de este ente envuelve como momento suyo la comprensión del ser. Por esto la ontología fundamental es análisis ontológico del dasein, es una análisis existencial. La vida real y efectiva del hombre tiene carácter óntico; sus vivencias todas, lo único que ha entendido Dilthey, son algo óntico; la manera de vivirlas y el tipo de ser que en ellas se plasma es un asunto de la vida personal de cada cual, que ha de resolverse ónticamente. Pero el carácter ontológico de esta vida óntica es la existencia, porque la vida entera es sólo algo vivido en vista del ser. Mientras "vida" es algo óntico, "existencialidad" es algo ontológico.
La existencia (Dasein) se encuentra entre las cosas esbozando sus proyectos y sus posibilidades para existir. Y el horizonte de este esbozo de posibilidades es justo lo que Heidegger llama mundo, algo completamente distinto del mundo como totalidad de las cosas o entes. La comprensión del ser, en vista del cual y desde el cual el hombre existe, es, pues, también, una comprensión del mundo. La comprensión de mí mismo y de todos los entes intramundos sólo es posible porque mi ex-sistencia precede ontológicamente a todo ello. Existo, en efecto, previamente desde el ser para realizar ónticamente mi vida. Mi existencia, pues, es en cierto modo algo "pre-cursor", en el sentido etimológico de la palabra. Entonces el modo de existir desde el ser envuelve formalmente la posibilidad de venir desde el ser que aún no somos, pero vendremos a ser. Este "por-venir" pertenece intrínsecamente al sentido del ser desde el que existimos; el ser de la existencia tiene, pues, intrínsecamente, este sentido de futurición. El ser como pre-anuncio de nuestra propia existencia es lo que llamamos futuro. El futuro, pues, no es un momento posterior del tiempo, sino un momento del ser de la existencia misma.
Y esta unidad de este ser desde el que existimos es lo que Heidegger llama temporeidad. No se trata del tiempo, ni como sucesión ni como durée, ni como fluencia, sino de la unidad del ser desde el ser que existimos; es la tridimensionalidad intrínseca del "ex" mismo. La temporeidad es el tiempo originario; lo demás es tiempo vulgar e impropio, es sólo "ser el tiempo". El hombre, como ente, es Dasein, y el ser de este ente es temporeidad. A esta temporeidad es a la que pertenece, como momento intrínseco suyo, la comprensión del ser. Y por esto es la temporeidad el sentido del ser de nuestra existencia, y por ella estamos allende nosotros mismos, estamos trascendiéndonos.
De esta forma, aún pre-ontológica, es como la trascendencia y la comprensión del ser, a diferencia del ente, pertenecen a la existencia humana. (De la obra del autor "Paradigma". Ver Biblopia.com).

lunes, mayo 18, 2009

FILOSOFÍA ALEMANA (HEIDEGGER I)

MARTÍN HEIDEGGER (1889-1975)


Nace y muere en Messkirch, Baden (Alemania). De familia católica, entra como becario en el Instituto de Constanza en 1906, preparándose para la carrera sacerdotal, la que abandona posteriormente para dedicarse a la filosofía. En 1909 ingresa en la Universidad de Friburgo con el neokantiano Heinrich Ticket. Concluye sus estudios universitarios en 1913 con una tesis sobre "La teoría del juicio en el psicologismo". De 1912 a 1923 fue asistente de cátedra de Husserl, y de 1923 a 1928 Catedrático de Filosofía en Marburgo. En 1929 reemplaza a Husserl como profesor titular en la Universidad de Friburgo, y publica "Kant y el problema de la metafísica". Tres años después llega al puesto de Rector y se afilia al partido nacionalsocialista, pero un año después renuncia a su cargo, lo que no le libró de las duras críticas de sus contemporáneos.
Su primera gran obra es "Ser y tiempo" (Sein und Seit), aparecida en 1927, fecha que coincide con la inestabilidad de la República de Weimar, el ascenso del fascismo europeo y la crisis general de los valores humanistas. "Ser y tiempo" es un ataque filosófico radical contra el espíritu de la época, caracterizado, según Heidegger, por la "caída del Ser" (Seinsverfall). El filósofo parte del supuesto de que el ser ha sido olvidado y que toda metafísica, desde Platón al mismo Hegel, no sólo no había resuelto este problema, sino que por el contrario había impedido su solución.
Heidegger intenta delimitar con precisión los ámbitos de lo ontológico (ser), por un lado, y lo óntico (ente), por otro, escisión que asimila al primero, al ser con la permanencia y la eternidad, en oposición al sumamente efímero y cambiante ente. Dicha escisión prtende eliminarla a través de un enraizamiento del ser en la llamada temporalidad.
Hasta 1942, dedicado intensamente a la labor docente realiza los siguientes cursos: "Introducción a la metafísica" (dictado en 1935 y publicado en 1953), "Lecciones sobre Hegel" (1939), "Hölderlin en la esencia de la poesía" (1936) y "El origen de la obra de arte", base una obra más amplia que titula "Caminos en el bosque".
Al acabar la guerra mundial, se le prohíbe enseñar entre 1946 y 1951, período en el que escribe "Carta sobre el humanismo".
Heidegger intenta establecer una ontología distinta, una superación de la metafísica tradicional que se olvida de la cuestión del ser, mediante una analítica existencial.
El Dasein (ser-ahí) es el hombre, aquel ser que posibilita que el ser esté presente y pueda ser interpretado, pero no ha de entenderse como cosa, sino como un poder-ser, el lugar en el que se manifiesta, y despliega sus posibilidades.
Este poder-ser que es el hombre está condicionado por la facticidad. El Dasein se despliega en el absurdo de lo dado, lugar que le preexiste desde siempre y desde el cual se proyecta más allá de sí mismo, como modo de realizarse como proyecto: no es todavía lo que tiene que ser y ha de dejar de ser lo que ahora es; el hombre es una anticipación de sí mismo porque es un ser-en-el-mundo.
Heidegger propone volcar la fenomenología de Husserl en la hermenéutica, pues aquella no se libra de prejuicios, ni es una descripción neutral y transparente de lo real.
Cualquier respuesta a una pregunta acerca de la realidad está manipulada de antemano, pues siempre existe una precomprensión acerca de todo lo que pienso (consecuencia del uso del lenguaje), y esta precomprensión de las cosas produce una circularidad natural en la comprensión que va de lo incomprendido a lo comprendido, y que ha sido denominada "círculo hemenéutico". Este círculo hermenéutico no es exactmente un límite o un error del conocimiento, sino algo intrínseco al mismo hombre e igualmente inevitable, pero que sin embargo constituye una oportunidad que nos permite conocer el todo a través de las partes y viceversa.
(De la obra del autor "Paradigma", publicada en Biblopia.com)

sábado, mayo 09, 2009

FILOSOFÍA ALEMANA (y JASPERS III)

"Sólo en el movimiento de nuestro existente temporal, mediante él, encontramos una paz que ya no es una angustia paralizante ante lo fáctico privado de posibilidad, sino la perplejidad ante la realidad eterna: paz que se manifiesta en la infinitud de fenómenos temporales y que engendra una satisfacción profunda dentro de la perplejidad".
"En cuanto pienso, existe siempre la posibilidad".
"Intentamos hacer perceptible la realidad con un segundo ejemplo: la realidad se nos aparece como historicidad".
"La eterna realidad no es encontrada como otro subsistente intemporal ni como algo que dura en el tiempo. Mas bien la realidad es para nosotros una transición. Alcanza una existencia precisamente en cuanto se resuelve, de nuevo, como existencia. No logra la forma de la duración, tampoco la de un orden constante, sino la de un naufragio".
"Entre la nada y el todo, siempre sólo como un paso, sin la perfección de una totalidad que abraza al todo, el hombre es, de todos modos, real unicamente como ser histórico".
"La realidad existe sólo en el presente, y como presente es histórica, irrepetible".
"Sólo mediante la historicidad puedo ser consciente del verdadero ser de la trascendencia, sólo mediante la trascendencia el ser caído deviene sustancia histórica".
"Y, sin embargo, es rasgo esencial de la existencia misma el querer ponerse en comunicación con la unidad que junta los elementos más lejanos y a la que pertenecen todos".
"La unidad existe, si existe, sólo en la trascendencia".
"Que lo real no se limita a existir es una experiencia fundamental".
"Lo que siempre existe debe devenir".
"Y, sin embargo, existe trascendencia sólo allí donde cesa la posibilidad, no existe en el tiempo sin la historicidad, y no existe sin la unidad".
"La satisfacción más profunda sólo puede radicar precisamente en la realidad que es la realidad misma, infinita y perfecta, por la cual y en la cual existe todo lo que somos y lo que es para nosotros; pero nos hacemos conscientes de esta realidad, únicamente en el camino de la apariencia, en concreción histórica".
"La trascendencia es la potencia por la que soy verdaderamente libre por su causa. Su lenguaje más claro se expresa a través de mi misma libertad".
"Con el saber de la finitud, esa fe exige la historicidad como el único modo de la realización propia".
"El cerciorarse de la realidad se expresa, pero no se realiza, mediante el pensamiento".
"La filosofía no puede producir el mito. Pues en él está, si está él ahí, la realidad misma: la filosofía únicamente puede jugar con mitos y adivinarlos indirectamente".
"En general se puede decir: aquello que se puede contar únicamente como historia, es la realidad".
"En el filosofar experimento la realidad de la trascendencia, sin mediación, mediante sí mismo, como lo que yo mismo no soy". (De la obra "Paradigma". Ver "Simbiotica´s Blog")

martes, mayo 05, 2009

FILOSOFÍA ALEMANA (JASPERS II)

En su libro "Psicología de las concepciones del mundo", Jaspers analiza las diversas visiones del mundo en figuras representativas. Distintos caminos del pensar, según él, se reflejan en la práctica de la vida, pues la visión del mundo sobrepasa el carácter de generalidad vigente de la concepción científica del mundo: las visiones del mundo son posiciones de la voluntad que se basan en decisiones existenciales.
A nivel planetario Jaspers ve sólo dos alternativas: una es el Weltimperium o "imperio mundial" basado en un poder central, y otra un "orden mundial" (Weltordnung), que asegure la unidad de la Humanidad prescindiendo de aquella unidad de poder. Él se pronuncia por esta segunda opción, siguiendo así las enseñanzas de su maestro Kant, que en sus escritos se había inclinado a favor de una estructura federal como el modelo más conveniente para la regulación de las relaciones entre los Estados. En su obra "La bomba atómica y el futuro de la Humanidad" escribe: "Es necesario crear una situación de paz mundial basada no en el miedo sino en el Derecho. Sin la paz mundial es inevitable el hundimiento de la Humanidad".
Al igual que hemos hecho con otros filósofos, a continuación vamos a entresacar, como muestra de su fino pensamiento, algunos párrafos de su obra "Filosofía de la existencia".
"La verdad de la existencia se acredita como auténtica conciencia de la realidad".
"... la verdad se define formalmente como la revelación de lo otro que nos viene al encuentro..."
"El rasgo esencial de la razón es la voluntad hacia la unidad".
"La razón penetra donde la unidad es destruida siempre, para recoger en la ruptura una verdad de ésta y para impedir que con esta ruptura sobrevenga un quebranto metafísico, es decir, el desgarrarse del ser mismo. La razón origen del orden, acompaña a todo lo que rompe el orden".
"La razón es, por tanto, la voluntad de comunicación total".
"La razón es la penetración continua hacia lo otro".
"Por tanto, la razón es la posibilidad, común a los surgimientos originarios, de desarrollarse, de abrirse, de devenir puros, de que se expresen y se pongan en relación".
"La razón, ligada a la existencia, por la que está producida y sin la que perecería, posibilita, por su parte, la verdad de la existencia que se realiza y que se manifiesta".
"Aunque la razón no produzca nada por sí misma, y sin embargo, puede, estando presente en el corazón íntimo de todo lo abarcador, despertar al todo, efectuar su realización y llegar a ser verdad".
"La razón es, en el abandono de todo saber bien determinado, la condición de toda otra verdad".
"La razón -como existencia- existe mediante un salto fuera de la cerrada inmanencia del ente. Parece una nada frente a los fenómenos inmanentes, como es el intelecto".
"La razón es "mística para el intelecto", que se desarrolla también en todas sus posibilidades para crearse su propia comunicabilidad".
"Buscamos entonces la realidad de nuestro propio ser en el ser mismo de nuestra esencia independiente".
"La auténtica realidad es el serque no puede pensarse como posibilidad".
", lo real es lo que hace oposición a todo ser pensado".
"El pensar no puede alcanzar la realidad por sí mismo. Encalla en la realidad".
"También la realidad del pensador mismo precede a su pensar. Somos los dueños de nuestro pensamiento". (De la obra "Paradigma". Ver "Simbiotica´s Blog").